martes, 6 de enero de 2009

Que Dios nos premita

Que Dios no permita que yo pierda el romanticismo,

aún sabiendo que las rosas no hablan.

Que yo no pierda el optimismo, aún sabiendo

que el futuro que nos espera puede no ser tan alegre.

Que yo no pierda las ganas de vivir, aún sabiendo

que la vida es, en muchos momentos, dolorosa.

 

Que yo no pierda las ganas de tener grandes amigos,

aún sabiendo que, con las vueltas del mundo, ellos

acaban yendo aunque de nuestras vidas.

Que yo no pierda las ganas de ayudar las personas,

aún sabiendo que muchas de ellas son incapaces

de ver, reconocer y retribuir, esta ayuda.

 

Que yo no pierda el equilibrio, aún sabiendo que

incontables fuerzas quieren que yo encala.

Que yo no pierda las ganas de amar, aún sabiendo

que la persona que yo más amo puede no sentir el

mismo sentimiento por mí.

Que yo no pierda la luz y el brillo en la mirada,

aún sabiendo que muchas cosas que veré en el mundo

oscurecerán mis ojos.

Que yo no pierda la zarpa, aún sabiendo que la

derrota y la pérdida son dos adversarios

extremadamente peligrosos.

Que yo no pierda la razón aún sabiendo que las

tentaciones de la vida son incontables y deliciosas.

Que yo no pierda el sentimiento de justicia, aún

sabiendo que el perjudicado pueda ser yo.

Que yo no pierda mi fuerte abrazo, aún sabiendo

que un día mis brazos estarán débiles.

Que yo no pierda la belleza y la alegría de ver,

aún sabiendo que muchas lágrimas brotarán de mis

ojos y escurrirán por mi alma.

Que yo no pierda el amor por mi familia, aún

sabiendo que ella muchas veces me exigirá esfuerzos

increíbles para mantener su armonía.

Que yo no pierda la gana de donar este enorme amor

que existe en mi corazón, aún sabiendo que muchas

veces él será sometido y hasta rechazado.

 

Que yo no pierda las ganas de ser grande, aún

sabiendo que el mundo es pequeño, y por encima

de todo... Que yo jamás me olvide que ¡Dios me

ama infinitamente! que un pequeño grano de alegría

es esperanza dentro de cada uno es capaz de cambiar

y transformar cualquier cosa, pues... La vida es

construida en los sueños y concretizada en el amor.

 

Francisco Cándido Xavier

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