miércoles, 7 de enero de 2009

Culpo al hombre (a los niños de Irak)


 





Un pobre niño ha llorado
En el propio lecho 
De una inevitable suerte,
Ha dado un último suspiro,
Sus ojos se han cerrado 
Y su indefensa madre 
Llora en su pequeño pecho;
El frío y oscuro manto 
De la inesperada muerte
Ha envuelto el aire que respiro
Donde todavía oigo 
Su incesante llanto.

No culpo al arma 
Que lo pudo haber matado,
Ni a la bala que fulmina
Ni a la bomba que extermina;
Sino a la mano del hombre 
Que empuña en si la destrucción 
Culpo a un corazón 
Salvajemente despiadado 
Que arranca la vida sin haber creado
Que la ahoga y la sofoca 
Sin haberla amado.

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